
En verdad no necesito instrucciones de Virgilio, yo estoy en el...tú me llevaste ahí; permanezco, espero y busco, decir que estoy aquí por ti simplemente no te lo mereces, que creas que aun sigo aquí por ti es tomarte demasiado en cuenta, estoy aquí por mi, para enseñarme y aprender ¿a qué? a no dejarme conducir tan facilmente.
¡aprendo! ahora no necesito de nadie, hoy yo levanto los pedazos de mi y peleo batallas.
aprendo de mis errores...
¿y quién sabe si al final, me guste vivir en el infierno?